El divorcio en Bolivia ha experimentado cambios significativos en los últimos años, transformando un proceso que solía ser largo y complicado en uno más rápido y accesible. Anteriormente, para obtener un divorcio era necesario probar causales como violencia, adulterio o abandono del hogar, lo que muchas veces generaba juicios traumáticos y prolongados. Hoy en día, la legislación ha evolucionado para facilitar el derecho al divorcio sin necesidad de justificar razones específicas.
Actualmente, cualquier cónyuge puede solicitar el divorcio sin que el otro pueda oponerse, ya que basta con expresar la voluntad de disolver el matrimonio. Este cambio es fundamental porque muchas personas, influenciadas por las telenovelas y el cine, aún creen en la idea de que uno de los cónyuges puede “negar” el divorcio, cuando en realidad, en Bolivia, no hay manera de impedirlo si una de las partes desea terminar la relación.
Otro gran avance en la legislación es la posibilidad de realizar el divorcio ante un notario sin necesidad de recurrir a un juicio, siempre que no existan bienes en disputa y que el hijo menor de la pareja haya cumplido 24 años. En estos casos, el trámite se simplifica a la firma de un acta notarial, agilizando enormemente el proceso y evitando costos y desgaste emocional innecesarios.
Este sistema no solo moderniza la justicia, sino que también representa una herramienta clave para proteger a quienes se encuentran en situaciones de abuso, desamor o abandono. La facilidad del divorcio es especialmente relevante para las mujeres que, en el pasado, podían quedar atrapadas en matrimonios perjudiciales debido a las dificultades legales y sociales para separarse.
En cuanto a los bienes, la legislación establece que todo lo adquirido durante el matrimonio se considera ganancial y debe dividirse en partes iguales, a menos que se trate de bienes heredados, los cuales permanecen en poder del beneficiario.
En definitiva, Bolivia ha dado un paso importante hacia una justicia más eficiente y equitativa en materia de divorcio. La eliminación de barreras innecesarias permite que las personas puedan rehacer sus vidas sin procesos engorrosos ni enfrentamientos legales prolongados, garantizando el respeto por la autonomía y la dignidad de cada individuo.